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lunes, 21 de marzo de 2011

Exorbitante adulación

         Existen decenas de dichos acerca del interés y las personas que no pueden evitar interponerlo en sus relaciones con los demás, son obvias las razones para que esto suceda, el esperar obtener algo a cambio a corto, mediano o largo plazo, como si el tiempo compartido con ellos viene con precio marcado, más cuotas de pago. Sus clasificaciones varían, dependiendo de la situación que los rodee y del elemento que desean conseguir, es por ello que me parece pertinente categorizarlas por dichos elementos, como ya he hecho en artículos anteriores, a modo de guía de reconocimiento.
Dinero: El más común, en especial en las relaciones de pareja, aquellas o aquellos que se buscan a una media naranja que les sirva de cajero automático, inmobiliaria y concesionario; la facilidad que otro te proporcione todo lo que anhelas al parecer es una opción tentadora para algunos. En cuanto a las “amistades”, entran en este lote aquellos que se buscan amigos con dinero, a los cuales él sabe que puede pedirle para cualquier situación (nunca son realmente importantes), no le dirán que no; eso si estos a su vez son desprendidos, casi siempre dependerá de la cantidad y frecuencia con la que el interesado les llene de halagos el ego, de no ser por ello, no creo que logre mucho. Casi siempre se reconoce porque a sus amigos menos favorecidos económicamente no los enarbola con tanta intensidad (obvio ¿no?).

lunes, 28 de febrero de 2011

Si no tengo…lo aparento

Hablan de cuánta ropa  de marca se compran, cuando no tienen ni para hacer mercado, dicen a cuántos países tienen planificado irse este año, cuando falsificaron una constancia de estudios para poder pagar pasaje estudiantil en el transporte público, alardean de a cuántos conciertos irán, cuando tuvo que empeñar el equipo de sonido para poder pagar el recibo de la luz.
            Situaciones como éstas hacen preguntarse ¿Cuál es el objeto de vivir de apariencias cuando no tienes con qué costearlas?, ¿Qué ganan con hacerle creer a los demás lo que no es?, a lo que no puedo evitar pensar que están tan enclaustrados en esa burbuja de fantasía que se construyeron para sí mismos, que no notan lo evidente de sus reales condiciones, a la vista de todos los que les rodean y para los que precisamente se esfuerzan en hacer ver lo contrario.

lunes, 31 de enero de 2011

Amigos de bolsillo

            Siempre me he preguntado ¿por qué la falta de reciprocidad en las acciones de la gente?, ¿por qué nunca obtienes de los demás lo que ellos obtuvieron de ti?, y no me refiero a hacer las cosas con un interés de por medio, sino que a veces no está de más recibir lo que damos. Señalo en sí a las diferentes especies existentes, que nos hacen arrepentirnos de no decir “NO”; los cuales les describiré a continuación, sé que al final del artículo al menos uno de ellos se les ha cruzado en el camino y a aquellos que se les presentó uno siendo la combinación de todos, mis sinceras condolencias.
El prestamista: su nombre no se debe a que te preste algún tipo de bienes o servicios, al contrario, este ser es de esos que no puede estar sino pidiéndote algo, de hecho cuando recibes un mensaje o una llamada de su parte te comienza a doler el bolsillo, y temes por todos los objetos que tanto te ha costado tener, desde tu ropa hasta los cds, que aunque quemados, tienen grabados una selección que sólo tú y tu paciencia descargando archivos pudieron lograr. Lo peor del caso no es que te pida prestado hasta la ropa interior, sino que para que te devuelva las cosas tienes que hacer vigilia en la puerta de su casa, y si tienes la suerte de conseguirlo, lo más seguro es que no lo haga en las mismas condiciones en los cuales se lo cediste temporalmente, en pocas palabras, regresa a ti casi inservible. Característica principal: cuando por cosas de la vida eres tu quien necesita algo prestado de él, seguramente te invente una excusa para no hacerlo, si te lo da a regañadientes no habrás llegado a tu casa cuando ya lo tienes en la puerta preguntándote “¿ya lo usaste? es que lo necesito”.

lunes, 24 de enero de 2011

Fanáticas de la atención


Con esa fiebre que embarga a la mayoría de los venezolanos durante la temporada de béisbol profesional, es difícil no comentar acerca de esos hechos que se viven alrededor de esos cuatro meses, dentro y fuera del estadio, jugando o no tu equipo favorito, seas fanático o simplemente aparentes serlo, este deporte saca a relucir lo bueno, lo malo, y en especial, lo feo de mucha gente.
Viniendo de una familia donde béisbol es el tema de conversación los 365 días del año, 366 en bisiesto, influenciado porque el 90% son hombres, ya para mi es parte de la rutina (mi frustración de niña fue no jugar en un equipo como mi hermano), cabe destacar que sin necesidad de gritar a los cuatro vientos mi fanatismo, yo lo vivo a mi manera, quizás también debido a que es la mejor manera de ahorrarse las burlas si mi equipo pierde (me ha dado buenos resultados), así me lo reservo para conversaciones que de verdad valgan la pena.

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Amigas por siempre? ¡No, gracias!

No soy de muchas amigas, porque he podido notar que los hombres son muchísimo mejor que nosotras en ese departamento, ¿lo dudan?, piensen en si alguna vez uno de ellos ha dejado de tratar a una de sus amistades (no importa el sexo) porque se lo haya pedido la pareja, (nunca, ¿verdad?), ahora recuerden cuántas discusiones han tenido con ellos porque invierte más tiempo en los amigos que en ustedes (muchas ¿cierto?).
Éstas no son precisamente mis razones para preferirlos a ellos dentro de mi círculo, de hecho creo que es más bien lo que no hacen y las mujeres sí, lo que define mi inclinación. Para saberlo es mejor que hablemos de esas “amigas”, a las cuales hay que mantener a raya, le sugiero no sentir lástima, no le hará falta, puesto que a ésta siempre la esperará una nueva e ingenua víctima a la vuelta de la esquina, dándole a usted la oportunidad de encontrar una amistad real. Ahora bien, conozcamos las categorías de algunas congéneres que desvirtúan el concepto de “amistad”.

lunes, 4 de octubre de 2010

Los viejos creen que están mandando

         En estos días uno de esos vecinos que la mayoría tenemos la desgracia de padecer, colocaba su música a todo volumen mientras por mi ventana se colaba una letra bien particular “los viejos están mandando…”de Reynaldo Armas. Respeto a quienes les gusta ese género musical, pero la verdad es que yo no entro en ese club de fans, y no sé si fue esa la razón para que desde el primer momento la canción me desagradara por completo, pero así sucedió.
         Ésta, se refería a cómo según el autor, los hombres de la tercera edad se están convirtiendo en todos unos galanes, donde supuestamente nosotras las veinteañeras no podemos ver una arruga mal parada porque salimos corriendo a plancharla; no sabía si reírme de semejante ingenuidad o ir a vomitar por esa promoción a los viejos verdes. Y no es que quiera achacarle la culpa al cantante en cuestión por esa ola de ancianos de autoestima súper desarrollada que cree estar a la vanguardia al momento de conquistar a una mujer que podría ser como mínimo su nieta; pero gracias a su letra comprobé que forma parte de ella.