En estos días revisando qué había de nuevo en twitter me conseguí con una promoción publicada por un local nocturno de mi ciudad, donde decía que todas las que asistieran estarían participando por unas prótesis mamarias, el anuncio decía entre otras cosas que esa noche mientras disfrutaras del 2x1 en bebidas nacería una nueva “pechugona”. A pesar de saber que en la actualidad la gente ve una operación de senos tan sencillo como ir a comprar zarcillos que combinen con un atuendo, no podía evitar quedarme totalmente perpleja ante tal banalidad.
Me imaginé la cantidad de niñas emocionadas por sólo pensar que podrían ser las ganadoras de las tan ansiadas prótesis de silicón, dejando en evidencia ingenuidad (¿o ignorancia?), al ver una intervención quirúrgica de una forma tan sencilla como ganarse una rifa por un televisor, sin pensar en ningún momento los riesgos en los cuales se incurre en estos casos, mucho más probables cuando te los ofrecen cual kilo de plátanos. En sí, no las culpo del todo, ya que hemos crecido en un lugar donde nos achacan el bendito eslogan de “el país de las mujeres bellas”, puede tener cierta presión si realmente te dejas llevar por ello, y no descubres a tiempo (o nunca) que no vale la pena poner en riesgo tu salud sólo para complacer a los demás.
