Día de San Valentín, día de los enamorados, día del amor y la amistad, no importa cómo lo denomines, esta fecha ha sabido colarse en nuestro almanaque para bien o para mal, queramos o no, por mucho que algunos digan que es “un día como cualquier otro” (creo que esos son a los que precisamente les afecta más). Pero, ¿Qué es lo que tiene de especial o de terrible este día?, no se sabe exactamente, no obstante, me es posible describirle algunas situaciones que se pueden observar con facilidad.
La ciudad se vuelve un tanto agitada, con una similitud al alboroto de las fiestas navideñas, pero con la diferencia que verás una cantidad impresionante de vendedores de rosas en los semáforos, los buhoneros se recargan de peluches y arreglos con papel celofán, siendo lo más resaltante las interminables colas para ingresar a los moteles, hoteles y derivados (de acuerdo al presupuesto), sin dejar de lado a las que se arman para entrar a las salas de cine o simplemente cenar, así sea una hamburguesa.




