Querido niño Jesús, primero quiero darte las gracias por hacerme bajar nueve kilos en tres meses, así haya sido en contra de mi voluntad, para esta navidad (y si es posible el resto de mi vida) espero no recuperarlos. No te pido un novio, pero si tener a alguien que me acompañe más o menos para el segundo semestre del año, por aquello de que mi cumpleaños es en septiembre y eso significaría un regalito seguro.
Como miembro honorario de la tasa de desempleo del país, creo que sabemos muy bien que en la lista está ese empleo que tanto necesito, por favor, no dejes que mi currículo siga cayendo en manos de gente que siente que en vez de estar contratando a una persona competente, está dejando entrar a una potencial competidora, dejándome por fuera de una posible elección; si no voy a seguir pensando que fui engañada vilmente en la universidad con aquello de “tú eres de las buenas”.



