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sábado, 5 de noviembre de 2011

Gerente por accidente


Cuando estaba pequeña, mi mamá siempre me decía una y otra vez “estudia, porque el que más estudia, es el que más gana y el que menos trabaja”; no sé de dónde sacó esa frase, pero de alguna manera logró calarla en mi mente, tanto así que con cada graduación, ya tengo en mente el siguiente estudio a realizar. Sin embargo, la realidad me ha dado trompadas, no culpo a mi mamá porque su profecía, además de no ser cierta, cae en el descaro de ser todo lo contrario, de hecho culpo a la sociedad (si, vamos a culparla de eso también), que se ha vuelto cómplice de la mediocridad.
            Una vez que pisas el terreno laboral, te das cuentas de las inconsistencias y hasta injusticias que se suscitan en él. No digo que no sea válido que la gente crezca en una empresa, partiendo desde un puesto base, hasta llegar a uno gerencial, pero no se justifica que eso, vaya en detrimento de la preparación académica.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Hasta que tus derechos los separen

Por la red me topé con un folleto que según data de 1953, donde explica en once pasos cómo llegar a ser la esposa perfecta, resumido se podría decir que tienes que estar en total sumisión, no obstante, tiene afirmaciones válidas, por ejemplo no vas a dejar que la casa se te venga abajo de mugre, pero asegurar que tienes que escucharlo porque “sus temas son más importantes que los tuyos”, me impactó, y no de forma positiva.
            Estuve pensando en el tema releyendo el folletico en cuestión, cuando se me ocurrió algo que me dio escalofríos, ¿será ésta la razón por la que nuestras abuelas lograron durar toda su vida al lado de sus esposos?, ¿son estas reglas la clave para cumplir con aquello de hasta que la muerte los separe?, ¿será que la lucha por la igualdad de género ha influido en la ola de divorcios dados en la actualidad?. Por favor que alguien me diga que ¡No!