Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de agosto de 2011

Presiones embarazosas

           No sé si soy una feminista extremista, que clama por la igualdad de género y el derecho de la mujer a elegir lo que es mejor para ella sin ningún tipo de prejuicios, o presiones externas, por supuestos patrones establecidos por quién sabe quién, (¿será  que caigo en el cliché de llamarlo “sociedad”?), pero la verdad es que pensaba que aquello de que el único propósito de nuestra existencia, o la única meta “permitida” para nosotras es reproducirnos, había quedado en el pasado, apoyado en el hecho de que cada vez es más tardía, en edad, el momento en que algunas deciden ser madres.

No juzgo en lo absoluto a quienes ya gozan de esa etapa, que lógicamente toda mujer quiere experimentar, puesto que somos las privilegiadas con el don de traer vida a este mundo. Pero por lo visto, todavía queda una gran cantidad de retrógradas esparcidas por todos lados, quienes sí no tienen reparo alguno en juzgar, empeñadas en hacerle la vida miserable a aquellas que han estado más ocupadas tratando de crecer primero como individuos, aplazando ese momento para cuando realmente se sientan preparadas no sólo para ello, sino también en otros aspectos.

martes, 5 de abril de 2011

La vorágine de una desgracia musical


“Por delante por detrás, por delante por detrás, por delante por detrás pa que te duela (...) Y si ella se porta mal, dale con el látigo, se sigue portando mal, dale con el látigo, y si ella se porta mal, dale con el látigo (…) Vamos a mi casa a terminar de pisar si me pides mas yo te doy más. Minuto a minuto te voy a sudar porque con el látigo te voy a dar.”
¡No!, no es que esté teniendo un apasionado romance con un convicto, tampoco es el extracto de una carta amenazante de algún acosador, ni menos la descripción de una sentencia de la edad media y por mucho que parezca familiar tampoco es el diálogo de dos policías tratando de controlar una manifestación. Ese párrafo no es otra cosa sino la prueba de la decadencia existente en los llamados géneros musicales populares, específicamente el “reggaetón”, es hasta difícil pensar que es una canción, pero se supone que eso es.